Durante este 2020, marcado por el inicio de la pandemia provocada por el coronavirus, el sector porcino ha demostrado en reiteradas ocasiones su capacidad productiva y su compromiso con la sociedad manteniendo la producción y asegurando que los productos cárnicos derivados del cerdo no faltasen en los lineales de los supermercados tras el decreto de estado de alarma.

No obstante, los compromisos del sector porcino y de los profesionales que lo conforman van más allá. “El sector porcino continúa mejorando su firme compromiso con el cuidado del medio rural y con la reducción del impacto ambiental de nuestra actividad. Los profesionales del sector trabajamos día a día para seguir creciendo de forma sostenible, incorporando importantes medidas en todos los procesos de actividad que conforman el ciclo productivo”, señala Julián Redondo, gerente de ICPOR, compañía especializada en la integración porcina de cerdo blanco e ibérico desde 2012.

En este sentido, durante 2020 el sector porcino español de capa blanca ha reducido sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 4,11% por cada kilo de carne producido respecto a 2019, según datos de la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (Interporc) a partir de los últimos informes ofrecidos por los ministerios de Agricultura y de Transición Ecológica.

La reducción de emisiones GEI, una tendencia consolidada

Los profesionales del sector porcino han venido realizando importantes esfuerzos en muchos campos de su actividad diaria incorporando distintas medidas con un doble objetivo: reducir las emisiones y mejorar en el proceso de almacenamiento y tratamiento de purines.

En los últimos 15 años, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del sector porcino por cada kilo de carne producido se han reducido en un 41%. En el año 2005, las granjas de porcino españolas emitían una kilotonelada de CO2 por cada 439 toneladas de carne producidas, mientras que en el año 2020 han sido menos 748 toneladas de carne por cada kilotonelada de CO2 emitida.

Desde ICPOR fomentamos un modelo de economía circular y sostenible basado en el aprovechamiento de los recursos disponibles, la reducción de las materias primas y el cuidado del medioambiente”, afirma Julián Redondo, que también señala que la gestión responsable y eficiente de los purines es unos de los principales retos a los que el sector agrícola se enfrenta.

Cabe señalar que, el purín es un subproducto ganadero derivado de la actividad de las granjas y su valorización permite a los agricultores la optimización del rendimiento de los recursos, mejora la productividad del suelo y los cultivos, y también genera riqueza en el entorno rural.

Otras medidas para un crecimiento sostenible del sector

Sin embargo, los esfuerzos del sector en materia medioambiental no se han limitado a la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y a la mejora en el proceso de almacenamiento y tratamiento de purines, sino que se extienden a otros muchos campos de actividad, como: la reducción del consumo de agua, electricidad y combustibles, o la menor generación de plásticos no reutilizables, residuos o desperdicios.

Estas medidas de control y mejora medioambiental que el sector ha venido aplicando en los últimos 30 años han contribuido a que el peso de la actividad sobre el conjunto de las emisiones nacionales de GEI sean del 1,9% a pesar del crecimiento que ha experimentado el sector en los últimos años.

En este sentido, durante 2020, ICPOR ha continuado desarrollando su modelo de crecimiento y desarrollo sostenible y a largo plazo, apostando por la modernización del sector porcino mediante la incorporación de instalaciones tecnológicas y vanguardistas.

Asimismo, la compañía mantiene su firme compromiso con la dinamización del medio rural, así como con la generación de empleo y riqueza en las zonas productivas, ofreciendo oportunidades a los jóvenes que no quieren marcharse de sus pueblos y a los agricultores que buscan diversificar o complementar su actividad agrícola con la puesta en marcha de una granja.