El sector agroalimentario, y en concreto el ganadero, han sido estratégicos y fundamentales durante el estado de alarma, y siguen siéndolo con la excepcional situación que seguimos atravesando actualmente a nivel global.

No cabe duda de que en este tiempo el sector primario ha vuelto a reafirmar su compromiso con los consumidores y la capacidad productiva del sector, asegurando el abastecimiento de productos. En este sentido, Julián Redondo, gerente de ICPOR, señala que “es necesario seguir poniendo en valor el trabajo que han realizado y que siguen llevando a cabo todos los empleados de la compañía y que integran los distintos eslabones de la cadena alimentaria”.

En este tiempo, la actividad de ICPOR no se ha parado, asegurando día a día que no falten productos cárnicos derivados del cerdo en los supermercados. Pero para hacer frente a esta situación, la compañía ha seguido desde el inicio de la pandemia las recomendaciones de las autoridades sanitarias, aplicando estrictos protocolos para cumplir con varios objetivos:

  • Por una parte, garantizar la seguridad y la salud de las personas que forman parte de la compañía y que cuidan de los animales.
  • Por otra parte, el correcto funcionamiento de las granjas para abastecer de materia prima de la máxima calidad a la industria alimentaria.

La bioseguridad: factor clave en el sector porcino

A día de hoy, la bioseguridad en las explotaciones porcinas es más importante que nunca. Unas medidas de bioseguridad eficaces no solo son determinantes para el éxito productivo de las granjas, ya que limitar la circulación de patógenos permite reducir las enfermedades infecto-contagiosas en las instalaciones; también es clave para mejorar la salud y el bienestar de los animales.

En este sentido, ICPOR ha reforzado las medidas de seguridad y de prevención de sus granjas siguiendo las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Para ello, la compañía y sus empleados cumplen con estrictos protocolos:

  • Refuerzo de las labores de limpieza y desinfección de las zonas comunes de las granjas.
  • Reducción de las visitas a las mínimas imprescindibles –como veterinarios o personal encargado del mantenimiento de la instalación–. El personal lleva equipos de protección individual, y si durante alguna de las visitas se coincide con algún empleado de la granja, se debe mantener una distancia de seguridad de, al menos, 1 metro de distancia.
  • Los veterinarios y visitadores que acuden a las granjas de ICPOR para realizar el control individualizado de los animales, deben avisar previamente al encargado de la instalación y desarrollar su trabajo en solitario. Al finalizar la visita, comunican su resultado por vía telemática al dueño de la granja.
  • Se promueve la formación de grupos de trabajo reducidos para el desarrollo del trabajo diario en granja, eliminando el contacto entre ellos y reduciendo el riesgo.

La sanidad en una granja porcina es uno de los factores clave para el buen funcionamiento de la misma, por lo que es imprescindible apostar por la formación de los granjeros, integrados y resto del equipo en la importancia de la seguridad.